Sabido es que el malentendido existe y es moneda corriente. De por si la comunicación humana es conflictiva y tiene sus cortocircuitos; y esto no es cuestión de buena o mala voluntad. Es simplemente parte de nuestra condición humana.
Poder poner en palabras aquello que sentimos muchas veces nos resulta una misión imposible. Por algo los sentimientos son sentimientos y las palabras son palabras. Se que no descubrí la pólvora con esta frase!
¿Pero se dieron cuenta que esta dificultad en la comunicación se exacerba cuando el diálogo es entre hombres y mujeres?
Conozco, y conocerán ustedes también, muchísimos estudios de universidades internacionales prestigiosas que han determinado las diferencias entre géneros a la hora de procesar la información y de mantener la atención sobre ciertas cosas; también nos han informado que los hombres no activan los mismos centros cerebrales que las mujeres y esto influye en las distintas posibilidades que tienen unos y otros de elaborar los estímulos, etc.
Ahora bien, no les parece que muchas veces es un tema de insinceridad? O para decirlo de otro modo: creo que no todo es culpa de nuestro diferente funcionamiento cerebral!. Más bien sostener el malentendido y la ambigüedad resulta ser conveniente.