En nombre del amor hacemos y decimos muchas cosas. De golpe nos volvemos absolutamente románticos o estamos dispuestos a cualquier cosa por conseguir o mantener con nosotros a nuestro objeto de amor. Vamos en búsqueda de él/ella a cualquier precio. Y una vez que lo tenemos, lo ponemos el pedestal cual dios/diosa del Olimpo.
Pero luego suele pasar que hay algo o todo eso se diluye con el tiempo. Como si ya no fuéramos aquellos héroes/ heroínas que supimos ser. Aparecen las famosas frases del tipo: “ya no sos como eras antes” “ya no me tratas igual que antes”, etc.
Todo parece indicar que se debe a que el amor también muta. Como muchas otras cosas. En verdad sería correcto decir que el amor verdadero es un tercer momento al que no todos llegamos.
La evolución del sentimiento amoroso tiene 3 etapas: