Con el sucederse de las generaciones y los cambios culturales y sociales algo sucedió de repente (o no tanto) y ciertas palabras pasaron a ser sinónimo de malas palabras: límites, autoridad, roles, etc.
Muchos son los factores, como dije, que tuvieron que ver con este devenir. Inclusive, la vulgarización de la psicología tuvo bastante que ver.
En nuestro país, al igual que en otros de Latinoamérica, los golpes de estado y la instalación de una cultura represora en la que muchos nos desarrollamos, colaboró en que la llegada de la esperada democracia fomentara el pasaje de un polo a otro. Libertad y libertinaje se transformaron en un continuo.