Dolor no es una palabra agradable. Nos remite a cuestiones que preferiríamos
no recordar o directamente no vivir. Eso para lo que no se está preparado y que
no queremos que nos atraviese.
Toda persona, en mayor o menor medida, ha tenido, tiene y tendrá que atravesar un sin fin de situaciones dolorosas; es parte de la vida. Nadie está exento. No se puede hacer algo para evitarlo. Es lo que ocurre, por ejemplo, frente a la pérdida de un ser querido. Otras veces, el dolor es consecuencia de ciertas decisiones que hemos tomado o de elecciones que hemos hecho (ya entonces no se trata de imponderables).
Pero, sea como sea, cuando nos llega, el dolor es dolor y punto.
Toda persona, en mayor o menor medida, ha tenido, tiene y tendrá que atravesar un sin fin de situaciones dolorosas; es parte de la vida. Nadie está exento. No se puede hacer algo para evitarlo. Es lo que ocurre, por ejemplo, frente a la pérdida de un ser querido. Otras veces, el dolor es consecuencia de ciertas decisiones que hemos tomado o de elecciones que hemos hecho (ya entonces no se trata de imponderables).
Pero, sea como sea, cuando nos llega, el dolor es dolor y punto.